Los músculos ayudan a mantener la postura y a movernos. Además, los músculos protegen partes vitales del cuerpo, fortalecen los huesos y junto con cantidades saludables de grasa, nos ayudan a mantener la temperatura corporal. Pero el proceso del envejecimiento y la vida sedentaria o sin ejercicio periódico, conlleva a pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, esta pérdida se se conoce como sarcopenia.
La sarcopenia es uno de los principales factores de riesgo de discapacidad. De hecho, esta enfermedad aumenta en 3 o 4 veces el riesgo de discapacidad con respecto a los que no la padecen. La calidad de vida de quienes padecen Sarcopenia es deficiente; y puede provocar la muerte en la población anciana, especialmente por caídas producidas por la debilidad muscular.
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Al disminuir la masa muscular se produce una reducción progresiva de la fuerza. Esto contribuye en gran medida a la discapacidad y a la pérdida de independencia del anciano. Además, se incrementa el riesgo de caídas y fracturas, lo que obliga muchas veces a ser hospitalizados. También, la población genéticamente susceptible, tiene mayor probabilidad de desarrollar factores de riesgo cardio vascular; entre ellos hipertensión, diabetes u obesidad así como osteoporosis o huesos más porosos y frágiles.
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El diagnóstico de la sarcopenia es difícil de realizar, ya que no existe ningún método de referencia aceptado para medir la masa muscular. Tampoco se dispone de unos valores normales de referencia en la población sana.
Sin embargo se utilizan tres criterios para diagnosticar la enfermedad:
Existen otras técnicas que se utilizan para el diagnóstico, entre ellas:
No existe un medicamento específico para tratar la sarcopenia. Por eso es importante prevenirla, destacando por su mayor utilidad el entrenamiento físico y las medidas nutricionales, incrementando el consumo de proteínas formadoras.
El entrenamiento físico con ejercicios de resistencia mejora la masa muscular, la fuerza muscular, el equilibrio y la resistencia de las personas mayores. Se recomienda que lo realicen 2 o 3 veces cada 7 días; y en 8 semanas verán resultados beneficiosos hasta en pacientes de más de 90 años.
Protege a los adultos mayores, ínstalos a realizar actividad física y a recrearse, porque eso alarga su vida y mejora la calidad de esta.
*El autor es médico epidemiólogo de la Clínica Docente Ciudad Sandino
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